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Adicción, Dependencia y Tolerancia

Por   /  noviembre 29, 2018  /  No hay comentarios

Antes de nada, es importante recalcar que existe una diferencia entre alcoholismo (dependencia del alcohol) y el abuso del alcohol:

El abuso del alcohol implica que el hecho de beber lleva a problemas, ya que situaciones tan cotidianas, como conducir, por ejemplo, bajo los efectos del alcohol puede tener consecuencias nada agradables.

En cuanto al alcoholismo, se sabe que es una enfermedad progresiva crónica y degenerativa causada por factores tanto biológicos como psicológicos que conllevan a una pesada carga sanitaria, social y económica para la sociedad.

¿Cómo saber si alguien es alcohólico?

En primer lugar, una persona que ha desarrollado una dependencia al alcohol no puede parar de beber una vez empieza, lo que genera consecuencias negativas en todas las esferas de su vida; social, laboral, familiar y personal.

Como saber si alguien es alcohólico no es algo a priori sencillo, pero hay comportamientos que pueden ayudar a determinarlo.

Muchos alcohólicos se enfurecen ante la menor sugerencia de que abusan demasiado, por esa razón muchos niegan tener un problema con la bebida, tratando así de eludir la verdad sobre su situación. Así mismo intentan culpar a otras personas creyendo que eso les favorecerá al no asumir la responsabilidad de su comportamiento.

Dado que una dependencia etílica puede causar cambios emocionales, tales como ansiedad, culpabilidad y una actitud impulsiva defensiva, el cerebro emocional actúa sin censura y puede emitir emociones de alegría, euforia, rabia o incluso miedo.

Simultáneamente, otros sí reconocen beber, pero niegan que eso sea un problema, ya que suelen mencionar cosas como: “podría dejarlo en cualquier momento”.

La adicción a la bebida puede producir cambios en la personalidad, por ejemplo un descuido de la apariencia o una pérdida del rendimiento laboral o académico, lo que lleva a dedicarle más tiempo a la sustancia y a su consumo.

Hay que mencionar, además, que una persona que padece una dependencia etílica puede presentar algunas respuestas físicas, resultado del “síndrome de abstinencia” (los síntomas aparecen entre las primeras 6 y 48 horas tras la última copa), y son tales como la sudoración excesiva, náuseas o temblores matutinos.

Planteamiento para abordar las adicciones etílicas

El tratamiento del alcoholismo en Valencia consta de varias fases, cada una pretende enfocar una fracción clave de la enfermedad. Sin embargo, todas ellas dependerán de que el paciente reconozca que tiene un problema.

Normalmente, tras realizar una primera visita el equipo de psicólogos, médicos u otros agentes terapéuticos diagnostican, valoran y aconsejan sobre el tipo de tratamiento que se deber practicar al paciente.

En cualquier caso, se realizará un seguimiento personalizado de alta intensidad terapéutica y un abordaje total del problema, llevado a cabo por profesionales entre los cuales se encuentran psicólogos, doctores, terapeutas, enfermeras, monitores e integradores sociales (entre otros).

Desintoxicación

Consiste en abandonar el consumo de la sustancia, puede durar entre 1 y 2 semanas.

El objetivo de esta fase es lograr un reajuste neuroquímico cerebral y evitar la sintomatología de la abstinencia, llegándose a tratar con ayuda farmacológica (en caso de necesidad).

Deshabituación

Es crucial que los familiares del paciente conozcan las características de esta etapa.

Se caracteriza por la sustitución de malos hábitos por otros más saludables y compatibles con un nuevo estilo de vida abstinente.

Rehabilitación

Es la más larga de las etapas (puede durar entre 3 y 4 meses) y supone recuperar las habilidades psicológicas, sociales y emocionales perdidas.

El nivel de energía baja, así que en algunos casos se manifiestan estados de anhedonia.

Reinserción Social

Consiste en la adaptación y resolución (dura entre 4 y 6 meses), esta fase tiene como objetivo principal mantener el estilo de vida que se ha ido implantando a lo largo de cada etapa de la recuperación, aceptando que este proceso es para toda la vida.

Estimulantes y Depresivos

El alcohol es capaz de provocar adicción y aunque produce un efecto estimulante, se ubica en la categoría de sustancias psicoactivas depresoras.

La cocaína es una sustancia psicoactiva estimulante, altamente adictiva en cualquiera de sus formas.

Una persona puede recurrir al uso de la cocaína para prevenir los efectos “bajoneadores” del alcohol, así como necesitar el alcohol para rebajar el estado de alteración que produce la cocaína, dicho estado puede llegar a producir taquicardias, rigidez muscular, temblores, inquietud, ansiedad, ataques de pánico, agresividad e insomnio.

La combinación cocaína y alcohol  hace que el hígado produzca una sustancia: el cocaetileno  (metabolito tóxico), éste posee potentes efectos psicoestimulantes y tóxicos.

El cocaetileno puede ocasionar un efecto hipertensor arterial, además de producir una disminución  de la capacidad contráctil del corazón, dando lugar a arritmias e incluso la muerte súbita.

Este produce un aumento considerable de la euforia y duración de la misma, así como una disminución de la disforia por abstinencia a la cocaína.

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