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Cuando vivir en tu propia casa sigue siendo la mejor opción

Por   /  diciembre 2, 2019  /  No hay comentarios

Los datos sobre el envejecimiento de la población son contundentes. También la realidad de unas jornadas laborales que hacen muy difícil organizar razonablemente nuestra vida familiar. Unas circunstancias que explican el aumento en la demanda de los profesionales que nos ayudan en casa.

Cuando por fin has conseguido independizarte y montar tu propia casa, resulta que pasas tanto tiempo fuera que no la disfrutas. Pero es que, con el paso de los años, la cosa no mejora. Porque hacerse mayor implica unas ciertas limitaciones y la solución más fácil suele ser mandar a nuestros ancianos a una residencia para que les cuiden.

Sin embargo, todos los estudios confirman que sacar de su entorno a las personas mayores tiene una incidencia negativa en su salud física y mental. También empeora las relaciones familiares, porque las visitas se reducen cuando hay que desplazarse a un centro geriátrico. Y son más frías y distantes porque no es lo mismo una sala de visitas que la calidez de un hogar.

Ante esta disyuntiva, cada vez hay más familias que optan por recurrir a los servicios de las empresas de ayuda a domicilio. No sólo para que atiendan a sus padres, abuelos o familiares dependientes. También para poder salir una noche de cena o ir al cine dejando a los niños con un cuidador de plena confianza. O, incluso, para otro tipo de ayudas más puntuales pero igual de necesarias. Y, lo mejor de todo, sin salir de casa.

Las ventajas de la ayuda a domicilio

La parte más conocida de los servicios de apoyo que prestan estos trabajadores suele centrarse en el tema del cuidado de los mayores o familiares dependientes. Por supuesto, es una materia importantísima pues repercute en su bienestar y en el del resto de su entorno.

Pero es injusto reducir la influencia de estos profesionales sólo a esa función. Para confirmarlo bastaría preguntarle a esa joven pareja que acaba de ser padres, vive lejos de su familia, y cuya relación empieza a deteriorarse porque ya ni recuerdan cuándo fue la última vez que disfrutaron de intimidad. La llegada de un canguro a sus vidas, para disponer de sus servicios cuando lo necesitan y con la seguridad de que su pequeño está bien cuidado, es impagable.

Como este ejemplo, habría que hablar de las insustituibles empleadas del hogar que facilitan nuestro día a día. Pero también otros servicios menos conocidos como el fisioterapeuta a domicilio o el acompañamiento en los hospitales.

El imparable futuro de los cuidadores profesionales

Mantener nuestra independencia es la prioridad de cualquiera de nosotros. Tampoco queremos renunciar a una vida social y lúdica por el hecho de ser padres. Además, las mujeres reivindican su necesidad de liberarse de determinadas cargas familiares y personales. La sociedad empieza a entender que hay que cambiar clichés que afectan a nuestra vida cotidiana.

El papel de los profesionales de la asistencia a domicilio es esencial en este sentido. Su gran valor añadido es la cualificación. Es verdad que se paga un servicio, pero compensa comprobar que las personas que van a ocuparse de esa tarea son profesionales especializados. La tranquilidad de abrir nuestra casa a un desconocido fiable no tiene precio. Ni dejar en manos de personas preparadas y con sensibilidad a nuestros seres más queridos.

La ayuda a domicilio es, como se ha comprobado, un valor en alza de las sociedades modernas. Estamos perdiendo el miedo al “qué dirán” y tomando decisiones prácticas pero que, a la vez, mejoran la calidad de vida de todos los miembros de la familia. Y abre un imparable futuro a laboral muy tentador para estos profesionales cualificados.

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