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De inmigrante sin dinero a bienhechor del Prado

Por   /  julio 19, 2019  /  No hay comentarios

A España llegó con solo 6 euros y una maleta de sueños. Recientemente Hans Rudolf Gerstenmaier ha donado al Museo del Prado 11 cuadros de su enorme colección.

Una increíble historia le ha tocado vivir a este alemán que en los años 60 abandonó su nación para viajar a buscar suerte a la España franquista, cuando la economía alemana estaba en pleno crecimiento, y eran los inmigrantes españoles quienes deseaban marcharse a dicha tierra para huir de la dictadura y ganar dinero.

El apuesto joven de un metro noventa de estatura, rubio y de ojos claros, se vino en 1962 con “una mano delante y otra detrás” como reza el dicho. Únicamente en español sabía decir «gracias» y «buenos días”. Le aconsejaron que no hablara de política ni de religión. Con el tiempo, tras pasar un verano en Calella se enamoró de la cultura ibérica y ya no cambiaría España por nada.

A su llegada se encontró con un país sombrío y oscuro, igual que los cuadros que ahora cuelgan en su casa de Madrid,  del maestro Gutiérrez Solana.  Sin embargo, Gerstenmaier buscaba aquella España alegre que huía de la muerte y las penas. Aprovechando la escasez del país comenzó a hacer negocios, y en España sería el representante de una casa de recambios alemana.

Después se independizó y crearía su propio imperio de recambios para vehículos. Inició con dos empleados, terminando con 150.

En el año 2000 vendió la empresa por una gran cantidad de dinero y se dedicó a coleccionar. El empresario no dice cuánto invirtió en lo que él llama sus «cuadritos». La primera adquisición la hizo en 1976, un paisaje del artista Carlos Santisteban por el que pagó unas 10.000 pesetas a plazos.

43 años después creó una colección de arte con un valor incalculable. Hans recomienda ver a las obras de una forma distinta, él asegura tener para  el arte «un ojo clínico”. Piensa que su deber como coleccionista es que sus piezas sean contempladas por el mundo entero, porque “todo lo que tenemos en esta vida es alquilado hasta que nos morimos”.

Por eso decidió donar al Museo del Prado 11 obras de artistas que no estaban incorporados a sus muestras, como Ignacio Zuloaga, Eduardo Chicharro, Hermen Anglada Camarasa, Juan de Echevarría, Darío de Regoyos o Joaquín Mir. En el donativo se incluyen también obras de Agustín de Riancho, Joaquín Sorolla y Aureliano Beruete.

Hans Rudolf Gerstenmaier, un alemán de nacimiento pero español de corazón, afirma que esta es una manera de devolverle el favor a los españoles cuando lo acogieron en su patria y le dieron la oportunidad para triunfar haciendo lo que más le gusta en la vida: deleitarse con la pintura.

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  • Última modificación: julio 19, 2019 @ 10:51 am
  • En la categoría: Cultura

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Redacción de Revista La Tribuna. Compartimos información de actualidad centrada en España.

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