Loading...
Estás navegando aquí:  Inicio  >  La Revista  >  Artículo que estás leyendo

El alcoholismo, la enfermedad adictiva menos detectada

Por   /  octubre 3, 2019  /  No hay comentarios

Como cada 15 de noviembre, dentro de unas semanas se celebrará el Día Mundial sin Alcohol que puso en marcha la OMS. Se hace necesaria una llamada de atención por la baja conciencia del riesgo que entraña un consumo abusivo del alcohol y la enfermedad que detrás de ella se esconde, como es la adicción. Igualmente, fruto de ella se esconden otras patologías como la hipertensión y las diferentes enfermedades asociadas en el aparato digestivo.

Existen un buen número de ellas y podemos citar la pancreatitis, cirrosis hepática o multitud de tipos de cánceres. Todas ellas son enfermedades que la opinión pública no las asocia con el consumo del alcohol o el ser adicto a esta sustancia.

El alcohol es una sustancia tóxica que ayuda a que aparezcan muchas enfermedades de origen sistémico por lo que los pacientes deben reconocer su toxicidad y los distintos formatos para en caso de que lo consuman sea de manera adecuada.

Puede decir que si se valora el daño que ocasiona en la persona y en su entorno, el alcohol es, sin duda, la droga número 1.

Daños físicos producidos por el consumo de alcohol

El consumo de alcohol se sitúa entre las cinco primeras causas de enfermedad, discapacidad y muerte en el mundo, sin contar las consecuencias socioeconómicas del abuso del alcohol, según la OMS.

El alcohol está involucrado en el desarrollo de muchas enfermedades endocrinas y del metabolismo como la diabetes tipo II, así como el aumento de la presión arterial como dosis dependiente suponiendo entre un 5 y un 30% de los casos en lo que se produce hipertensión arterial, además de suponer un papel importante en las gastritis agudas.

Igualmente, interfiere con el funcionamiento normal del sistema inmunológico, lo que hace que aumente la susceptibilidad a la hora de afrontar algunas enfermedades infecciosas, caso de la neumonía, la tuberculosis, etc.

Aumentan también las posibilidades, en especial con los hombres, de que se produzcan traumatismos. Cuando el consumo es alto, también pueden producirse daños musculares o incluso de fertilidad en ambos sexos.

El alcohol provoca muchas muertes en España y en el mundo. Desde las asociaciones se hace referencia a que el abuso de las bebidas alcohólicas es de las causas de mortalidad que son más susceptibles de ser prevenidas.

La escasa conciencia sobre los riesgos asociados a un excesivo consumo de alcohol

En https://comodejarelalcohol.es en base a su labor y trabajo a la hora de ayudar a las personas dependientes del alcohol, creen que la sociedad española sigue sin tener la debida conciencia que tiene un consumo excesivo de alcohol.

La OMS estima que el consumo de riesgo está en una horquilla que se sitúa entre los cuarenta y los sesenta gramos de alcohol puro diario en el caso de los hombres y de un veinte a cuarenta gramos en el caso de las mujeres. Una vez se superan esas cifras, el consumo termina siendo perjudicial para el organismo, por lo que puede llegar a tener efectos sobre la salud, tanto física como mental.

En España consumimos mucho alcohol, pues se encuentra muy vinculado a cómo se entiende la fiesta en la cultura de los pueblos mediterráneos, por lo que hay bastante permisibilidad y una percepción reducida de lo que sucede este problema.

Muchos años los problemas que producía el alcohol no han sido tomados demasiado en serio y se piensa en el concepto de que los que abusan del alcohol tienen más un vicio por el consumo que una enfermedad como tal.

De cara a que podamos comprender mejor estas cifras, conviene saber que una caña o botellón de cerveza tiene 10 gramos de alcohol puro, mientras que si se bebe un whisky con coca cola puede contener unos 20 gramos.

Los dependientes del alcohol sufren una enfermedad con diagnóstico y que es en gran medida un estigma

Los diagnósticos sobre la dependencia de las bebidas alcohólicas hablan de que es una patología que afecta al sistema nervioso central, de manera crónica y recurrente. Estamos ante todo un reto para la medicina, algo a lo que ayuda ese estigma que se asocia a esta enfermedad, que a menudo es ocultada y que se sufre en la intimidad, generalmente.

Las personas que más dependencia tienen del alcohol, por norma general, no se han sometido jamás a un tratamiento especializado y los que han terminado por solicitar ayuda lo han hecho porque ya padecían otras enfermedades médicas asociadas.

Si vamos a las cifras en la Unión Europea, únicamente un 10% de las personas que realmente son dependientes del alcohol, llegan a recibir tratamiento, lo que da una idea del gran problema que esto supone.

En nuestro país, tenemos un problema que, aunque menor que en otros países del norte europeo y del este, sí que existe y hay que concienciar, no solo a los enfermos sino a la sociedad del problema  de salud pública que ello supone.

Comparte si te ha gustadoShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *