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Hablan los vecinos afectados por la explosión nuclear

Por   /  agosto 21, 2019  /  No hay comentarios

Los vecinos de Nyonoksa, un pueblo del Ártico ruso han vivido un episodio similar a Chernóbil; cuando fueron despertados el pasado jueves por la explosión de un misil nuclear de crucero. Sucedió durante los ensayos y desafortunadamente fallecieron cinco ingenieros y dos personas al parecer militares.

Aún no se conoce qué ha pasado realmente; de hecho la contaminación llegó dos horas después del accidente a Severodvinsk, la ciudad contigua donde uno de sus residentes, un historiador, profesor y ecólogo llamado Aleksei Klimov dijo «No creemos a nadie, esto es una crisis nacional«.

En la aldea viven 185.000 personas y ninguno sabe qué ocurrió

Testigos declararon que el primer día los helicópteros zumbaron sobre sus cabezas. Después  se enteraron por distintas versiones que los detectores de radiación de Severodvinsk revelaron algo inusual.

Fue el martes cuando las autoridades solicitaron a los habitantes de Nyonoksa que abandonaran el poblado alegando que se desarrollarían en el área unas «operaciones militares» las cuales se cancelaron posteriormente.

La localidad está ubicada al lado del polígono donde explotó lo que para algunos expertos estadounidenses pudo ser un ejemplar del nuevo misil de crucero Burevestnik. Los vecinos expresaron a la prensa que los gobernantes fueron irresponsables al no hablar con la verdad.

Tres heridos fueron enviados a Moscú en un vuelo de emergencia y quienes los acompañaban tenían abrigos protectores.

Se rumoró que varios hospitales se negaron a recibir a los lesionados por miedo a contaminarse, de hecho se encontró en las batas de los doctores trazas de radiación que fue tratada. Se supo que decretaron el cierre de la bahía del mar Blanco durante un mes, pues se observó en el agua combustible para cohetes.

Marina Vasilieva una vecina de Severodvinsk, señaló que las farmacias de la localidad vendieron en muy poco tiempo el yodo que poseían, es el único elemento químico que evita la absorción de isótopos radiactivos. Además dijo que “la gente está preocupada y los militares han mantenido todo en secreto».

Severodvinsk es una ciudad cerrada, donde a los extranjeros no se les permite el paso sin autorización especial. Por muchos años los ecologistas han advertido sobre el crecimiento en las aguas de los niveles de radiación. Y esto se debe a los astilleros navales que reparan y fabrican barcos o submarinos de propulsión nuclear. Aunque son una amenaza para la salud de los ciudadanos es la primera industria de la urbe, dice un vecino.

Anualmente en Nyonoksa se hacen evacuaciones por proyectos o actividades del Ejército. Algunos recuerdan el año 2015 cuando en una prueba, un proyectil fue lanzado accidentalmente a un edificio, por suerte no hubo víctimas. La gente aún en estado de shock aspira que Moscú despierte ante la magnitud de la situación.

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Sobre el autor

Redacción de Revista La Tribuna. Compartimos información de actualidad centrada en España.

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