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Patinetes eléctricos y hoverboards, las nuevas modas urbanas que triunfan en España

Por   /  noviembre 18, 2018  /  No hay comentarios

Sea cual sea la hora a la que salgas a la calle es muy probable que veas circular por la acera, el carril bici e incluso la calzada –aspecto vial en el que ahondaremos más adelante– desde hoverboards hasta patinetes eléctricos, dos elementos que se están dejando ver muy asiduamente en grandes ciudades como Barcelona y Madrid.

Estas modas urbanas están adquiriendo un gran peso en la sociedad actual debido a varios motivos que detallaremos a continuación. Aunque el debate está servido, puesto que ciertas asociaciones e incluso los propios ayuntamientos no terminan de ver con buenos ojos el auge que se está produciendo.

Ideales para urbes con muchos kilómetros de carril bici

Hasta ahora las alternativas de transporte sostenible no habían cosechado demasiado éxito por no resultar excesivamente prácticas para los usuarios. Y es que incluso para desplazamientos breves de escasos kilómetros se quedaban cortos a causa de las baterías de plomo y otras características muy mejorables.

Precisamente las compañías desarrolladoras se pusieron manos a la obra invirtiendo ingentes cantidades de dinero en I+D. El resultado es el palpable a fecha de hoy: zonas como Passeig de Gràcia en Barcelona y el Parque del Retiro en Madrid cuentan con una enorme presencia tanto de hoverboards como de patinetes eléctricos.

La moda se ha acabado extendiendo por el resto de España, demostrándolo perfectamente ciudades como Málaga, Zaragoza y Valencia. Por el contrario, en determinadas áreas con muchas pendientes –siendo Vigo un buen ejemplo– todavía no ha proliferado esta tendencia.

A raíz de este aspecto sale a colación la primera desventaja de este medio de transporte sostenible que presenta algunas carencias. En efecto, las cuestas de un cierto porcentaje de elevación resultan casi imposibles para los mencionados dispositivos. En el caso de los patinetes eléctricos exigen acompañarlos con el pie para completar los recorridos, perdiendo así la gran ventaja respecto a otras alternativas que exigen esfuerzo físico para disfrutar de ellas.

Sin embargo, en lo que a la sostenibilidad se refiere se trata de una opción muy a tener en cuenta. Cada vez son más numerosos los usuarios que optan por no coger el coche o la moto para desplazamientos cortos, decantándose por llevarlos a cabo mediante hoverboard o patín eléctrico.

¿Qué se consigue con ello? Básicamente una ciudad más libre de las perjudiciales emisiones de CO2. A cambio no se exige un gran consumo eléctrico, sino todo lo contrario. ¿Sabías que en el peor de los casos solo se gastan 5 céntimos de euro cada vez que la batería de un patinete es cargada de cero a cien? Efectivamente, y estamos hablando de un modelo cuya autonomía le permite recorrer con soltura 30 kilómetros en total.

En lo que al impacto acústico se refiere esta alternativa también presenta una gran ventaja. En plena hora punta las grandes ciudades se convierten en una odisea en este sentido, escuchándose desde motores de menores o mayores cilindradas hasta cláxones que merman la convivencia entre los vecinos.

Por su parte, los motores que implementan hoverboards y patinetes que operan mediante electricidad presumen de un funcionamiento verdaderamente silencioso. Aunque nuevamente uno de los beneficios acaba convirtiéndose en un factor negativo que se suma a otros más para engrosar la lista de dificultades en caso de que dicho sistema sostenible trate de ser implantado en todas las urbes del país.

La otra cara de la moneda

No es oro todo lo que reluce, y con el último aspecto del funcionamiento prácticamente imperceptible en términos sonoros queda demostrado. Tanto en Madrid como en Barcelona ya se han producido incidentes por la imposibilidad de los peatones de escuchar el medio de desplazamiento eléctrico que se aproxima por sus espaldas.

Lo cierto es que los propietarios de los mismos siempre tienen la posibilidad de utilizar desde el clásico freno hasta otros más avanzados como el de disco ante un imprevisto como el siguiente: circulando por la acera de repente un individuo sale del portal de una vivienda.

Pero los metros necesarios para frenar del todo son excesivos especialmente si se circula a una velocidad inadecuada, comportamiento que por desgracia es puesto en práctica por una notable cantidad de usuarios.

Ello es fruto de la generosa potencia que presentan muchos de los modelos comercializados hoy en día, los cuales apuran al máximo las limitaciones de la ley vigente para ofrecerles a los consumidores elementos que, a pesar de su nula contaminación, son capaces de circular a 25 kilómetros por hora e incluso más.

Todos estos aspectos han llevado a algunos ayuntamientos como el de Madrid a regular el uso de dichos medios de transporte. Desde las instituciones oficiales celebran el auge que están teniendo, pero pretenden imponer restricciones como las áreas de circulación –imponiéndose actualmente calzadas limitadas a 30 km/h, así como carriles bici– para que peatones, conductores de vehículos y usuarios de hoverboards o patinetes eléctricos no tengan incidencias entre sí.

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