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El sector naval a lo largo de los años

Por   /  enero 5, 2017  /  No hay comentarios

Atrás ha quedado aquella época en la que casi todas las embarcaciones se construían y reparaban a mano, también es verdad, que aun existen carpinteros y pequeños talleres que lo siguen haciendo, pero son embarcaciones pequeñas, como pequeños barcos pesqueros o barquitas de recreo, muchas se conservan ya como recuerdo y algunas están prácticamente en desuso.

Los tiempos avanzan, el mercado cambia, las tecnologías progresan y el sector naval no se queda atrás.

En primer lugar, debemos saber que dentro del sector naval se incluye la construcción, modernización, reforma o reparación de cualquier buque o elemento flotante marino, como por ejemplo plataformas. Pero también cuenta con una industria auxiliar que tiene que ver con elementos de propulsión, como turbinas, hélices, etcétera; equipos eléctricos, equipos de instrumentación y control, equipos a presión y todo lo que se pueda necesitar dentro de estas instalaciones.

No estamos hablando solo de barcos pesqueros, hablamos de petroleros, buques de guerra, transatlánticos, portacontenedores, las dimensiones son considerables y la reparación o fabricación de uno de ellos, es una verdadera obra de ingeniería, requiere de un gran equipo de profesionales, técnicos, ingenieros, muchísima mano de obra. En algo que en principio parece sencillo, como las soldaduras, se requiere mucha calidad y precisión, tiene que soportar los cabios y las embestidas del mar.

La creación de un buque no es algo prediseñado, se realiza a medida como si fuera un traje en función al trabajo que va a desempeñar, incluyendo todos los componentes que integra. El crecimiento de la construcción de los mismos, depende mucho del reclamo de los mercados y aunque no lo parezca es un sector estratégico para el desarrollo de cualquier país, ya que de esto puede depender el comercio exterior, las importaciones y exportaciones. Al igual que en materia de defensa y porque muchos otros sectores dependen de este.

Si bien es cierto que no hay que perder las viejas costumbres, también lo es que no hay que quedarse anclado en el pasado, así que hay que mantener un buen equilibrio entre avanzar con los tiempos, y mantener las tradiciones.

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